Puntuación: 6.5/10
Es la última obra de Friedich Nietzsche que he leído y tengo que decir que me ha gustado. A este hombre no le importaba nada más que lo que él pensaba, por tanto no tenía ningún problema en expresarlo y en este libro no deja títere con cabeza. Su principal rasgo es que es capaz de filosofar sobre cualquier cosa, algo admirable, y además de hacerlo con una prosa potente, casi poética, que a mi particularmente me encanta.
En este libro se centra en criticar el cristianismo y yo estoy bastante de acuerdo con sus opiniones.
Nietzsche identifica en el cristianismo todo el mal social, por cuya causa el mundo sufre, y el mal moral, que oprime al hombre. Dice que es una religión de débiles, que se basa en el medio y de despojar al hombre de su vitalidad. Lo acusa de estar en contra de la ciencia y muestra frases de la biblia que se contradicen y apoyan sus teorías.
Pero no se queda ahí, recibe todo el mundo, desde Kant, hasta la nación de Alemania. Para él el budismo en comparación, es mucho más realista y «sano» que el cristianismo, en la medida en que no pretende enseñar la lucha contra el pecado sino contra algo mucho más real, en última instancia, como es el dolor. Por último se basa en el Código de Manú (hinduismo) del que toma ejemplos de lo que el considera una forma de pensar mucho más legítima que el cristianismo.
A mi el libro me resulto muy divertido porque hay veces que muestra su forma de pensar de forma muy graciosa y directa, pero comprendo que pueda ofender a los cristianos poco abiertos de mente, que lo pueden considerar como un provocador.
