Estas palabras nacen de una mente,
a la que nadie permitió ser feliz,
a unos ojos iracundos,
que nunca te vieron venir,
a una boca que buscó tus labios
y sólo encontró una razón para morir,
a un corazón infame que se retuerce
y lucha por sobrevivir
y a una agotada sonrisa,
que nunca más volverá a salir.