Después de estar viajando siete años, una media de dos horas y media todos los días en el autobús y de sufrir todo tipo de percances, me he decidido a criticar todo lo que me desquicia de ellos.
Como estaría días despotricando he decidido dividirlo en capítulos y hoy presento el primero. Bienvenidos a la apología del viajante encabronado:
CAPITULO 1: Los niñatos y niñatas.
Este espectro de la población podría dar para un libro, pero voy a intentar resumirlo en algo que no parezca un ladrillo.
La de los niñatos es una raza cada vez más extendida en el páramo español. Se caracterizan por no haber terminado ni la E.S.O y por haberse leído un libro entre todos los miembros de la tribu. (Las instrucciones del FIFA)
Hay varias preguntas que se podrían sacar a colación sobre estos miembros productivos de la sociedad:
-¿Por qué hablan a voces? Debe ser que como el hombre primitivo hablaba a voces…
-¿Por qué las niñatas sólo saben chillar y reírse mientras aplauden?
-¿Se creen que nos importa a qué chicas se han tirado en el fin de semana? ¿O las borracheras que se pillan? ¿O los porros que se fuman? Yo no soy un santo, ni mucho menos, pero un poco de discreción coño, que a los demás no nos importa.
-La nueva moda de poner la música del móvil alta, ¿qué os hemos hecho para que a las 9 en punto de la jodida mañana nos pongáis reggaeton?
En serio me desespera. Además todos visten igual. Un pendiente en cada oreja, un pantalón de chándal, un polo (preferiblemente con el cuello con los colores de la bandera española) y una gorra adidas. A esto le sumamos los andares con los que entran al bus, a su mirada de “perdonavidas”, et voit la un perfecto garrulo (aunque a mí me gusta llamarles mccoys).
Lo de las tías ya es de juzgado de guardia, llevan unas pintas que harían revisar el diccionario de la Real Academia para aceptar un apelativo más duro que la palabra hortera. Luego ese acento, llamémoslo “asilvestrado” que inspira una mezcla entre pena y asco realmente desconcertante.
Un dialogo de esta mañana, lo he oído a pesar de estar escuchando música con mi i-pod:
*Aviso: El siguiente diálogo puede herir su sensibilidad.
- ¿Qué pasó al final con la Jessi? –mccoy1
- Esa tía es una zorra. –mccoy2
- ¿Pero te la follaste?
- Claro, si esa tía es una comebolsas.
- Pero tiene buenas tetas.
- Sí pero me da asco, la das un gramo de coca y ya te la está chupando. –En esto dos amigas suyas, riéndose a carcajadas. Que digo yo que se reirían por haberlo vivido o algo así. Porque por el humor inteligente del chaval no era.
- Que suerte tienes tío. Por cierto ayer tuneé mi Focus. –Juro que no me lo estoy inventando. Ojalá no hubiera tenido que oirlo.
- No jodas troooooooonco. Eres el puto amo…. -Y así siguieron un rato más, cambiando de tema, un rato de “política”, otro con comentarios racistas….
Y he visto a un montón de chavales así en estos años, es una verdadera pena. En fin un paso más para convertirnos en el país más analfabeto de Europa.
Me despido hasta el siguiente capítulo de “Los autobuses: esos focos de sabiduría”.
Un desquiciado saludo.