Interbus: esa empreseja.

Enero 19, 2009

Interbús: Dícese de esa empresa de transportes madrileña, que cuando menos te lo esperas te sorprende con un autobús más viejo que la sota de bastos que se estropea y te hace perder media hora de viaje.

Y no es la primera vez que me dejan tirado. ¿Y qué se puede hacer? Pues nada, aguantarte. Antes me molestaba en rellenar una hoja de reclamaciones pero desistí cuando me di cuenta de que tenían papel higiénico de sobra.

Sé que no vale para nada quejarme, pero bueno, al menos me desahogo y dejo constancia de este despropósito llamado Interbús (nuestra querida empresa de autobuses).

PD: Que ya me voy de Algete, no me toquéis más los huevos anda.


Autobuses. Ese foco de sabiduría 2

Marzo 11, 2008

Bien, en el segundo capítulo de la apología del odio a los autobuses, voy a hablar de unas personas maravillosas, que siempre tienen una sonrisa en la boca y la amabilidad por bandera, supongo que ya sabéis que estoy hablando de:

Capítulo 2: Los autobuseros y las autobuseras.

Para hablar de esta gente tan tratable y simpática voy a dividirlos en categorías, a cada cual más gentil que la anterior: (Nota: todos los adjetivos favorables son irónicos).

-          El autobusero “ahítepudras”: Dícese de la típica persona que aun viendo que te estas pelando de frío o que te están cayendo chuzos de punta, no es capaz de abrir la puñetera puerta. A eso se le añade la falta de marquesinas en las paradas (gracias Espe), y tenemos un resfriado de primera división.

-          El autobusero “ahítepudras móvil”: Todo lo anterior, sumado a que te deja en la parada tirado.

-          El “salao”: Ese que no te devuelve ni los buenos días, amén de discutir con las viejas de las primeras filas sobre cualquier asunto intrascendente.

-          El “boomerang”: Te lo encuentras a la ida y a la vuelta, pero a la vuelta tiene el brazo un poco más moreno y un cabreo mucho mayor.

-          El “reprimendas”: “Hay que estar en la parada en punto. La última vez que te abro.” Esa es su frase preferida.

-          El “torpe”: Ese que suele ser un viejecillo que “cala” el bus o no le arranca. Este es el más divertido porque con él se suceden las situaciones absurdas.

-          La “autobusera torpe”: Es la dueña de la carretera, nada se interpone entre su autobús y ella. Los utilitarios tiemblan a su paso. Las abuelas no se atreven a cruzar…. Pero bueno, suelen ser majas y se les perdona un desliz de vez en cuando.

-          El “cabronazo”: Es una mezcla de todos los demás. Añadiendo cosas propias, como no dejarte entrar con billetes grandes, o chillar a los que no se bajan donde deben.

Me dejaré bastantes tipos, pero cuidado, no todos son así, una vez vi uno bueno, por cierto a la vuelta me dejó tirado.

Hasta el próximo episodio.


Autobuses: Ese foco de sabiduría.

Marzo 6, 2008

Después de estar viajando siete años, una media de dos horas y media todos los días en el autobús y de sufrir todo tipo de percances, me he decidido a criticar todo lo que me desquicia de ellos.

Como estaría días despotricando he decidido dividirlo en capítulos y hoy presento el primero. Bienvenidos a la apología del viajante encabronado:

CAPITULO 1: Los niñatos y niñatas.

Este espectro de la población podría dar para un libro, pero voy a intentar resumirlo en algo que no parezca un ladrillo.

La de los niñatos es una raza cada vez más extendida en el páramo español. Se caracterizan por no haber terminado ni la E.S.O y por haberse leído un libro entre todos los miembros de la tribu. (Las instrucciones del FIFA)

Hay varias preguntas que se podrían sacar a colación sobre estos miembros productivos de la sociedad:

-¿Por qué hablan a voces? Debe ser que como el hombre primitivo hablaba a voces…

-¿Por qué las niñatas sólo saben chillar y reírse mientras aplauden?

-¿Se creen que nos importa a qué chicas se han tirado en el fin de semana? ¿O las borracheras que se pillan? ¿O los porros que se fuman? Yo no soy un santo, ni mucho menos, pero un poco de discreción coño, que a los demás no nos importa.

-La nueva moda de poner la música del móvil alta, ¿qué os hemos hecho para que a las 9 en punto de la jodida mañana nos pongáis reggaeton?

En serio me desespera. Además todos visten igual. Un pendiente en cada oreja, un pantalón de chándal, un polo (preferiblemente con el cuello con los colores de la bandera española) y una gorra adidas. A esto le sumamos los andares con los que entran al bus, a su mirada de “perdonavidas”, et voit la un perfecto garrulo (aunque a mí me gusta llamarles mccoys).

Lo de las tías ya es de juzgado de guardia, llevan unas pintas que harían revisar el diccionario de la Real Academia para aceptar un apelativo más duro que la palabra hortera. Luego ese acento, llamémoslo “asilvestrado” que inspira una mezcla entre pena y asco realmente desconcertante.

Un dialogo de esta mañana, lo he oído a pesar de estar escuchando música con mi i-pod:

*Aviso: El siguiente diálogo puede herir su sensibilidad.

- ¿Qué pasó al final con la Jessi? –mccoy1

- Esa tía es una zorra. –mccoy2

- ¿Pero te la follaste?

- Claro, si esa tía es una comebolsas.

- Pero tiene buenas tetas.

- Sí pero me da asco, la das un gramo de coca y ya te la está chupando. –En esto dos amigas suyas, riéndose a carcajadas. Que digo yo que se reirían por haberlo vivido o algo así. Porque por el humor inteligente del chaval no era.

- Que suerte tienes tío. Por cierto ayer tuneé mi Focus. –Juro que no me lo estoy inventando. Ojalá no hubiera tenido que oirlo.

- No jodas troooooooonco. Eres el puto amo…. -Y así siguieron un rato más, cambiando de tema, un rato de “política”, otro con comentarios racistas….

Y he visto a un montón de chavales así en estos años, es una verdadera pena. En fin un paso más para convertirnos en el país más analfabeto de Europa.

Me despido hasta el siguiente capítulo de “Los autobuses: esos focos de sabiduría”.

Un desquiciado saludo.